domingo, 5 de octubre de 2014

Una noche de un Sábado negro


Hace un mísero año
En una noche de un Sábado negro
La traición, la mentira y la amargura
Se instalaron altaneras
Como compañeras de camino
Quizá fue aviso
El grito con odio
¡Ya no te amo!
Quizá fui iluso
Pensando que podía cambiar
Tu destino
Sintiéndome omnipotente
Cuando el camino ya tenías elegido
El mismo día que forjaste tu ser
El mismo día que abandonaste primero el barco
El mismo día en que la rutina te ganó


Supongo que todo fue para mejor
Que quien tienes ahora
No es quien yo era
Que su tiempo es amplio y  para ti en todo momento
Que su pasar es tranquilo sin interrupciones molestas de amigos
Y que no sabe de los placeres del vino

Y yo aprendí mucho
Y hoy sé lo que es querer de nuevo
Como nunca pensé que volvería a pasar
Curiosamente casi sin buscar
Tengo alguien que me susurrara “te quiero” al oído
Era tan sencillo lo que quería
Era tan sencillo lo que necesitaba
Estaba tan mía  la felicidad
Que me sorprende la ceguera inicial
Que me duele lo mal que le hice a alguna gente
Que me sorprende lo bien que salió

Pero lejos lo que más duele
Es la inocencia sacrificada
Nuestra hermosa tercera que sufre
Sólo por nuestros errores
Ella mereciendo una vida perfecta
La cual no le supimos dar
Me duele día a día nuestra falta alternada
Nuestra ausencia forzada
Nuestra terquedad pendenciera
Que le negó su mundo entero

Y ahora que ese nuevo amor profundo
Se une a este ya eterno
No enaltezco el proceso
Pero si agradezco el resultado
El amanecer lado a lado
Con quienes más amo
Sintiéndome absolutamente pleno
Creyéndome en un inicio perdido
Sabiéndome pieza extraña que calza de un todo
Habiendo sido originalmente de otro rompecabezas
No me queda más que reconocer
Que quizá el destino sí existe
Que las historias sí pueden ser felices
Que así como las princesas pueden ser brujas
Y otras veces viceversa
Nosotros los villanos
A pesar de ser siempre lo mismo
Podemos ser amados
Por mucho más que un mísero año.