lunes, 26 de marzo de 2007
Desierto

A pesar de lo que digan, lo mejor de vivir es encontrar la belleza en cada momento que vives.El “bahr bela ma” (mar sin agua) posee tanta o más belleza que cualquier bosque o mar convencional, la gracia está en ver el detalle, en apreciar la belleza de todo.
El secreto de la vida (de una vida tan corta), es saber aprender y apreciarla al máximo, independiente de su naturaleza física.
La belleza es subjetiva, lo que a mi me parece quizá a ti no. Pero la verdad única es que el hombre corrompe: somos una plaga.
Es irónico que los únicos vestigios de vida, los árboles de las bermas, se encuentren ahí a causa de la muerte de una persona rodeando sus animitas.
Es tragicómico pensar que, no importa la causa, el desierto siempre va a ser inerte, eterno incomprendido.
El secreto de la vida (de una vida tan corta), es saber aprender y apreciarla al máximo, independiente de su naturaleza física.
La belleza es subjetiva, lo que a mi me parece quizá a ti no. Pero la verdad única es que el hombre corrompe: somos una plaga.
Es irónico que los únicos vestigios de vida, los árboles de las bermas, se encuentren ahí a causa de la muerte de una persona rodeando sus animitas.
Es tragicómico pensar que, no importa la causa, el desierto siempre va a ser inerte, eterno incomprendido.
4/2/2002
Libre

Soy libre
Porque no le prometo nada a nadie
Más que a mi mismo
A los demás les doy solo mi palabra y que confíen
Pues no merecen más que eso
Soy libre
Porque supe lo que era estar preso
(Incluso a veces aun lo siento
Pero sé que mis grilletes están abiertos
Las cadenas no existen)
Y aun así
No voy donde me da la gana…
…Voy a donde sé que debo ir
Esa es mi libertad
Seguir la voz de mi conciencia
Elegir el camino de la sabiduría
Antes que liberarme falsamente
Por el atavío del instinto
Prefiero mil veces
Tener una jaula con la puerta abierta
Que estar fuera de ella
Sin saber donde me encuentro…
Porque no le prometo nada a nadie
Más que a mi mismo
A los demás les doy solo mi palabra y que confíen
Pues no merecen más que eso
Soy libre
Porque supe lo que era estar preso
(Incluso a veces aun lo siento
Pero sé que mis grilletes están abiertos
Las cadenas no existen)
Y aun así
No voy donde me da la gana…
…Voy a donde sé que debo ir
Esa es mi libertad
Seguir la voz de mi conciencia
Elegir el camino de la sabiduría
Antes que liberarme falsamente
Por el atavío del instinto
Prefiero mil veces
Tener una jaula con la puerta abierta
Que estar fuera de ella
Sin saber donde me encuentro…
1/8/96
Recuerdos

Las siguientes tres entradas son distintos momentos de mi vida, distintos sentimientos que agrupe sin razón aparente, sencillamente abrí los cuadernos y traté de recordar porqué había escrito las lineas que vienen más arriba. El resultado es extraño porque no tienen nada en común:
-El primero llamado "libre" fue resultado de una experienciaen el colegio: dejé de estar condicional debido a una mejora ostensible en mi conducta. Para nadie es un secreto que nunca fui un fan del IN y supongo que mientras estuve ahí siempre trate de hacerlo saber...a veces no de la mejor manera ni la más correcta. Supongo que en algún momento me explayaré más acerca de porque estuve condicional y mi opinion acerca del paralelepipedo gris ese.
-Al segundo le puse "desierto" pero en realidad es una recopilación de cosas que iba pensando a medida que viajaba por el norte. Representa fielmente algunas cosas que aun pienso. Cómo que todo tiene su belleza si se sabe apreciar. Sencillamente hay que tratar de ver más alla de los paradigmas. Sencillamente hay distintas formas de belleza y de eso me di cuenta en ese instante, en medio de la "nada".
-El tercero tampoco tenía nombre, pero al momento de releerlo no pude pensar en otra cosa que en la canción de Palmenia Pizarro "Cariño Malo"...JAJAJA...no pude evitar tomarme la licencia literaria y colocarle asi para estos casos. Y bueno, trata precisamente de eso. La inspiración más vieja y mamona del mundo: el despecho. No fue la primera vez y supongo que no será la última en que ocurra y, bueno, en fin, también formó parte de mi y no soy de renegar.
Eso sería por estos días, se viene la corrección de tésis y cosas complicadas por estas semanas. Ojalá salga todo bien.
Naaa que mamón, va a salir todo la raja! Nos leemos!!!
ITEM!!!! Aproposito de desiertos, acaba de salir la continuación de Dune, el tomo 7, escrito por Brian Herbert. Se titula "Hunters of Dune" y es un mamotreto de más de 1300 páginas repartidas en dos tomos. Si quieren abrir los ojos y cachar que Tolkien es un niño de pecho en la escritura dense un tiempo y lean toda la saga de Dune. Dónde más que heroismo infantil y paisajes barrocos hay economía, ecología, religíon, política, genética y bueno, también un poco de heroísmo infantil. Pero es una novela insuperable.
domingo, 25 de marzo de 2007
Cartagua

Este fue el último cartagua, finalmente se acabo la vida de peter pan y los viajes alcohólicos a la playa.
Se debe llevar por lejos el premio al cartagua más cuático y tranquilo de todos.
Obviamente tuvo su buena cuota de alcohol…pero fue raro estar sentado cuatro horas mirando el mar, y tomándome sólo las últimas harboes que había guardado tanto tiempo.
Supongo que fue una especie de recapitulación de todos los cartaguas a los que fui a lo largo de los años. Al final al único que falte fue al de primer año porque pensaba que todos mis compañeros eran unos ahueonaos y no estaba ni ahí con compartir con ellos. Bueno, quizá eso no cambió mucho con el tiempo, salvo que sí se puede tomar unos copetes con ellos.
Son un montón los recuerdos que me dejan estos años, cómo cuando ofrecimos a un amigo en sacrificio dejándolo a merced de una compañera que lo quería con mayo. El pobre se murió porque nos tomamos una garrafa entera en el bus de ida.
Cómo olvidar al grupo del grillo, en la foto, los miles de cantos finitos repartidos en hojas de papel y las redadas de sillas en melipilla, las que después nos llevábamos a la playa.
Cómo olvidar las fotos con mi hermano desfigurado en las picadas de por ahí para que reanimara a fuerza de completos.
O cuando, desesperado por no tener como conseguirme certificado medico para faltar al laboratorio de botánica, fui cara de raja a hablar con Nadine y le dije “es que quiero ir a Cartagua”… me dejó ir sin ningún problema y lo pasé la raja, pero al día siguiente me humilló al momento de pasar lista y decir “ah! Usted es el de cartagua!”…
O esas noches después del paseo viendo las noticias y los especiales esperando con los dedos cruzados no aparecer enfocado por la hocicona camarita amiga.
Al final nunca me morí en Cartagena, pero siempre anduve dando unos jugos asquerosos por ahí, dando tumbos y tratando de bailar o hilar palabras con gente que nunca conocí ni volveré a ver. Las lagunas mentales y los joteos con variados resultados…algunos por los cuales hasta el día de hoy me cobran sentimientos y “deudas” que jamás se pagarán.
Por eso fue raro esta vez bajarse del bus y perderme para ir a sentarme frente al mar… fruto del mismo alcohol en la sangre que me hizo empezar a recordar todas estas cosas y que se pasaran esas cuatro horas como si nada existiera alrededor. Darme cuenta que se pasó la hora y partir caminando al bus (previa detención en la botillería) pensando en que el bus ya debería haber partido o me estaría esperando como el año anterior…y al momento de llegar darme cuanta que había como 5 personas más solamente.
Definitivamente fue una buena manera de terminar con las idas a Cartagena.
Se debe llevar por lejos el premio al cartagua más cuático y tranquilo de todos.
Obviamente tuvo su buena cuota de alcohol…pero fue raro estar sentado cuatro horas mirando el mar, y tomándome sólo las últimas harboes que había guardado tanto tiempo.
Supongo que fue una especie de recapitulación de todos los cartaguas a los que fui a lo largo de los años. Al final al único que falte fue al de primer año porque pensaba que todos mis compañeros eran unos ahueonaos y no estaba ni ahí con compartir con ellos. Bueno, quizá eso no cambió mucho con el tiempo, salvo que sí se puede tomar unos copetes con ellos.
Son un montón los recuerdos que me dejan estos años, cómo cuando ofrecimos a un amigo en sacrificio dejándolo a merced de una compañera que lo quería con mayo. El pobre se murió porque nos tomamos una garrafa entera en el bus de ida.
Cómo olvidar al grupo del grillo, en la foto, los miles de cantos finitos repartidos en hojas de papel y las redadas de sillas en melipilla, las que después nos llevábamos a la playa.
Cómo olvidar las fotos con mi hermano desfigurado en las picadas de por ahí para que reanimara a fuerza de completos.
O cuando, desesperado por no tener como conseguirme certificado medico para faltar al laboratorio de botánica, fui cara de raja a hablar con Nadine y le dije “es que quiero ir a Cartagua”… me dejó ir sin ningún problema y lo pasé la raja, pero al día siguiente me humilló al momento de pasar lista y decir “ah! Usted es el de cartagua!”…
O esas noches después del paseo viendo las noticias y los especiales esperando con los dedos cruzados no aparecer enfocado por la hocicona camarita amiga.
Al final nunca me morí en Cartagena, pero siempre anduve dando unos jugos asquerosos por ahí, dando tumbos y tratando de bailar o hilar palabras con gente que nunca conocí ni volveré a ver. Las lagunas mentales y los joteos con variados resultados…algunos por los cuales hasta el día de hoy me cobran sentimientos y “deudas” que jamás se pagarán.
Por eso fue raro esta vez bajarse del bus y perderme para ir a sentarme frente al mar… fruto del mismo alcohol en la sangre que me hizo empezar a recordar todas estas cosas y que se pasaran esas cuatro horas como si nada existiera alrededor. Darme cuenta que se pasó la hora y partir caminando al bus (previa detención en la botillería) pensando en que el bus ya debería haber partido o me estaría esperando como el año anterior…y al momento de llegar darme cuanta que había como 5 personas más solamente.
Definitivamente fue una buena manera de terminar con las idas a Cartagena.
Relajadamente y sólo, con unas latas de cerveza y el ruido de olas de fondo.
Cómo si nada más existiera alrededor...
martes, 20 de marzo de 2007
Páginas

Siempre es difícil ir quemando etapas.
No se porque esta vez ha sido más fácil que antes, quizá sean las experiencias anteriores o que realmente esta vez siento que mientras más me alejan por un lado más me acercan desde otro y por lo tanto ni siquiera queda el espacio a la pérdida (sólo a un raro equilibrio equidistante), a las horas de pensamientos que sólo confunden o sencillamente a las horas de autodestrucción.
Sencillamente hace un par de días todo hizo “click”. Bastó una vista y una palabra.
Es que hay cosas en que todos nos parecemos e inevitablemente vivimos por igual, eso que hace que cuando uno finalmente se atreve a comentarlas te digan “¡¡¡hueón!!!!!!A mi me pasó lo mismo!!!
Es jocoso ver cómo otros reaccionan de la misma manera en que uno lo hizo bajo las mismas circunstancias, pero es una lata no poder advertirles de que en cuanto te detienes, quedas tan vacío cómo cuando empezaste… porque hay cosas que todos debemos vivir por cuanta propia. Solos.
Junto con finalmente dejar ir los últimos retazos del pasado abro los ojos y veo que no vale la pena quebrarse la cabeza inútilmente. Una de las razones de la apertura de este espacio era el tratar de conocerme, y hay un montón de cosas que tengo claro ya que deben cambiar…pero tengo otras más claras aun que debo mantener o recuperar porque me definen como soy.
Creo que algo importantísimo es valorar lo que se te entrega, las cosas de las que aprendiste, creo que al final los buenos momentos son los que deben quedar y los malos, de los malos se aprende a que siempre pasan, que solo te forjan pero no te deben endurecer por dentro. Que jamás debe existir el olvido total e imparcial porque no se debe renegar jamás de lo que se sintió o dudar de la importancia de aquello.
Y con eso no se bromea. No se ofende la importancia de esas cosas en vano, porque son demasiado trascendentales para ir aprendiendo bien a hacer las cosas. No dejas que sea manipulado por otros ni que se te nuble la mente y el corazón.
A veces las separaciones son necesarias, pero siempre he pensado que no hay distancia que te haga olvidar o renegar de los buenos momentos. Estos se atesoran.
Porque siempre llegara el momento en que necesites recordarlos y ampararte en ellos.
Y, lamentablemente, ya no sirven si los rompes o los manchas. Sobretodo si las circunstancias que los generaron ya no se podrán recrear jamás.
De a poco he aprendido que el ir dando vuelta las páginas jamás logra que estas se borren o pierdan significado. Creo que esa lección se aprende con la vida.
Así que a vivir se ha dicho. Para todos.
ITEM!!! Hoy fui al cine a ver Borat...no la voy a recomendar porque la encontré sobrevalorada, tiene unos momentos maravillosos pero abusa del humor escatológico sin sentido, lo que le mata gran parte de los momentos geniales.Lo que sí hice despues fue ir a tomarme una chela piolamente a un bar de irarrazaval llamado "Budapest" (aunque a ellos les gusta que les digan "Die M" ahora), yo creo que la mayoría lo conoce, hacen cerveza artesanal muy buena ($1000 vaso de medio $2200 el de litro...no pregunten por lo estupido de la razón matematica del precio...no tiene explicación).
Lo que si quizas no han hecho es comerse una empanada "champiñon, carne, queso" por $1800.
Haganse un favor y pidanla, son lejos las mejores empanadas que he probado. Monstruosas y demasiado ricas. Irarrazaval, dos cuadras más arriba de plaza ñuñoa al lado de la domino's pizza.
No se porque esta vez ha sido más fácil que antes, quizá sean las experiencias anteriores o que realmente esta vez siento que mientras más me alejan por un lado más me acercan desde otro y por lo tanto ni siquiera queda el espacio a la pérdida (sólo a un raro equilibrio equidistante), a las horas de pensamientos que sólo confunden o sencillamente a las horas de autodestrucción.
Sencillamente hace un par de días todo hizo “click”. Bastó una vista y una palabra.
Es que hay cosas en que todos nos parecemos e inevitablemente vivimos por igual, eso que hace que cuando uno finalmente se atreve a comentarlas te digan “¡¡¡hueón!!!!!!A mi me pasó lo mismo!!!
Es jocoso ver cómo otros reaccionan de la misma manera en que uno lo hizo bajo las mismas circunstancias, pero es una lata no poder advertirles de que en cuanto te detienes, quedas tan vacío cómo cuando empezaste… porque hay cosas que todos debemos vivir por cuanta propia. Solos.
Junto con finalmente dejar ir los últimos retazos del pasado abro los ojos y veo que no vale la pena quebrarse la cabeza inútilmente. Una de las razones de la apertura de este espacio era el tratar de conocerme, y hay un montón de cosas que tengo claro ya que deben cambiar…pero tengo otras más claras aun que debo mantener o recuperar porque me definen como soy.
Creo que algo importantísimo es valorar lo que se te entrega, las cosas de las que aprendiste, creo que al final los buenos momentos son los que deben quedar y los malos, de los malos se aprende a que siempre pasan, que solo te forjan pero no te deben endurecer por dentro. Que jamás debe existir el olvido total e imparcial porque no se debe renegar jamás de lo que se sintió o dudar de la importancia de aquello.
Y con eso no se bromea. No se ofende la importancia de esas cosas en vano, porque son demasiado trascendentales para ir aprendiendo bien a hacer las cosas. No dejas que sea manipulado por otros ni que se te nuble la mente y el corazón.
A veces las separaciones son necesarias, pero siempre he pensado que no hay distancia que te haga olvidar o renegar de los buenos momentos. Estos se atesoran.
Porque siempre llegara el momento en que necesites recordarlos y ampararte en ellos.
Y, lamentablemente, ya no sirven si los rompes o los manchas. Sobretodo si las circunstancias que los generaron ya no se podrán recrear jamás.
De a poco he aprendido que el ir dando vuelta las páginas jamás logra que estas se borren o pierdan significado. Creo que esa lección se aprende con la vida.
Así que a vivir se ha dicho. Para todos.
ITEM!!! Hoy fui al cine a ver Borat...no la voy a recomendar porque la encontré sobrevalorada, tiene unos momentos maravillosos pero abusa del humor escatológico sin sentido, lo que le mata gran parte de los momentos geniales.Lo que sí hice despues fue ir a tomarme una chela piolamente a un bar de irarrazaval llamado "Budapest" (aunque a ellos les gusta que les digan "Die M" ahora), yo creo que la mayoría lo conoce, hacen cerveza artesanal muy buena ($1000 vaso de medio $2200 el de litro...no pregunten por lo estupido de la razón matematica del precio...no tiene explicación).
Lo que si quizas no han hecho es comerse una empanada "champiñon, carne, queso" por $1800.
Haganse un favor y pidanla, son lejos las mejores empanadas que he probado. Monstruosas y demasiado ricas. Irarrazaval, dos cuadras más arriba de plaza ñuñoa al lado de la domino's pizza.
lunes, 19 de marzo de 2007
Vagabond
No me refiero al vagabundo de vago o pordiosero, aunque sé que igual se presta para el hueveo.Es sólo que el otro día pensaba en todos los sueños que tenía en algún momento en mandarme a cambiar y viajar por un montón de lados distintos, conocer todos lados sin pertenecer a ninguno, depender y velar sólo de y por uno mismo.
Creo que igual es un egoísmo intrínsico de cada uno…el ansia de poder realizar sus sueños sin tener que pensar en que hay otras personas que dependen de ti y que no se compatibilizan con lo que tú tienes planeado para la vida.
Pero la realidad es otra y al final uno igual elige lo correcto.
Sin embargo creo que en cierto sentido igual he vivido ese concepto de lejanía del hogar…sin irme de él. Desde muy chico nunca he estado en mi casa, siempre he hecho un montón de cosas para no estar porque en general la pasaba sólo.
Así que de cabro chico me metí a cuanto taller había en las mañanas en el colegio (glorioso Eugenio María de Hostos…pero también conocido como Z-15, porque ese era precisamente el número que tenia antes de cambiar de nombre, calidad de enseñanza).
Me metí a cosas bizarras como hacer karate, en lo que por supuesto dure una semana, o ir a un taller de sexualidad donde aprendí la mayor cantidad de sinónimos del pene que uno se pueda imaginar, sobretodo si tienes 10 años. ¿Qué onda esos profes?
Ya para el nacional empecé a ir a los talleres literarios, computación, británico y cosas más ñoñas aun como un maldito taller de biología. ¿Qué chucha hacia yo en un taller de biología? Siempre he odiado esa hueva de ramo y lo primero que hago es inscribirme.
Más encima aprendí nada, yo creo que salí más ignorante aun porque era un infierno terrenal con puros weones tratando de comprender cuantos atps se forman en el ciclo de krebs.
¡Chucha! Yo con cueva me acuerdo ahora de los atps que ganó el Chino Ríos!
El asunto es que desde chico nunca estuve en mi casa. Y hasta el día de hoy nunca duermo una semana de corrido en mi pieza…de hecho tengo que aparecerme para que no me hagan un “naranja mecánica” y me arrienden la pieza.
Porque sé en el fondo de que nunca podré desligarme completamente. Que en mi caso será sumamente difícil cortar el cordón umbilical, no por que no lo quiera, si no por la realidad en que vivo.
¿Y cómo será la libertad verdadera? No la “anhelada” independencia de “abandonar el nido”…si no la verdadera libertad.
La de dejar todo de lado e ir a partir de cero a algún lugar recóndito del planeta, ir a recorrer sin tener que saber que te debes a ligazones sanguíneas o contractuales. Finalmente dejar triunfar al egoísmo ansioso de experimentar el abandono de todo lo que te ata, mandarte un fight club y sencillamente desaparecer de la faz de la tierra.
Conocer. La maldita hambre de vivir experiencias que no te deja tranquilo y quizá jamás lo haga.
Eso a veces frustra. Pero en el fondo, uno sabe cual es la decisión correcta.
(Ojalá)
ITEM!!!! “Vagabond” es un manga de Takehiko Inoue (el mismo autor de Slam Dunk) que es la adaptación al cómic de uno de los clásicos de la literatura japonesa, la novela biográfica de Eiji Yoshikawa: "Musashi". Se trata de un relato biográfico de la vida legendario espadachín Miyamoto Musashi (1584-1645), la figura histórica más importante de Japón, un joven que abandona todo para recorrer Japón siguiendo el camino de la espada hasta transformarse en el único “invencible bajo el sol” .
Se publica desde 1998 hasta la actualidad y ya va en su tomo 25 cada uno de alrededor de 200 páginas.
Inoue recibió en el año 2000 el premio Media Arts del Ministerio de Cultura de Japón por Vagabond, cosa extrañisima para un manga, así como el premio Kodansha al mejor manga. Más recientemente ha ganado el prestigioso Premio Tezuka 2002.
El dibujo es increíble y la historia enviciante. Demasiado recomendable.
Cuento
Si este fuera un cuentoSería casi cómico
De cómo nos encontramos
Y no podemos estar juntos
De cómo nos alejamos
Y no podemos estar separados
Si este fuera un cuento
Sería uno de los más malos que he leído en mi vida
Porque tiene personajes casi irreales
Y la historia puede ser sólo ficción
Si este fuera un cuento
Hace mucho que hubiéramos sabido el final
Y no pasaríamos estas penas
No serían necesarias las palabras
Si este fuera un cuento
Nadie lo leería
Porque no tiene final feliz.
17/08/1996
sábado, 3 de marzo de 2007
Equilibrio Espiritual

Me acuerdo de mi primera bicicleta, me la regalaron bastante chico una noche de navidad… no estaban de moda aun las mountainbike y lo más parecido a algo top eran las pisteras o las bicicross.
Pero cómo yo era muy chico aun, y debido al pésimo gusto de mi viejo que es lo menos extremo que existe en la tierra, mi primera bici fue un armatoste verde de paseo con un gigantesco fierro central que se podía extender…lo que me condenaba a ocuparla por largos años ya que la bicicleta se hacía, literalmente, más larga y me acompañaba en mi evolución (?).
El armatoste ese, al que no recuerdo con excesivo cariño, tenía todo lo que un nerd standard puede soñar: una parrilla para transportar cosas que nunca llevé, un gran timbre para avisarles a los peatones que corrieran por su vida pues, obviamente, andaba por la vereda y no por la calle porque mi padre lo consideraba demasiado extremo.
Tenía unos preciosos flecos de plástico a los costados del manubrio de una gama de colores que aun no soy capaz de describir ni diferenciar y que eliminé incluso antes de la primera salida en lo que deben ser los primeros atisbos de mi vida del “miedo al qué dirán”.
Me acuerdo que lo traumático de esto no fue la bicicleta en si, si no que traía a sus costados unas grandes ruedas que ayudaban a mantener el equilibrio.
Por ese entonces, estaba en casa mi tío Eduardo, el que sí era más extremo, y prevaleció su opinión de que “esas ruedas laterales no servían para nada y que tenía que aprender a andar de una sin mayor ayuda”.
Gracias tío por tu aporte.
Por ende nunca hubo en mi bicicleta “rueditas chiquititas”, el mamotreto verde fue flagelado esa misma noche navideña con ayuda de un destornillador y perdió sus amigables apéndices dejando desnuda su rueda trasera, de rayos también verdes.
Cómo mi casa tiene un patio bastante grande, mis primeros acercamientos (al suelo) a “tratar de andar en bicicleta” fueron dentro de la casa…siempre es mejor caer sobre tierra que sobre la vereda de cemento. Sin mencionar también que caería en un digno anonimato.
Mis dos primeras caídas me marcaron para siempre y hasta el día de hoy las recuerdo.
El problema es que mi patio siempre ha tenido bastantes plantas…y también ese sector destinado a puros rosales, imanes para “aprendices de andar en bicicleta”…mi primera caída fue justamente entre ellos, creo que no lloré de la pura vergüenza de lo ridículo de la situación…en el tremendo patio y voy y me caigo justo entremedio de todos los rosales, es como la imagen esa del auto chocado en el desierto contra la única palmera que hay.
En mi segunda caída fui a dar con la cabeza en el plato del perro, por supuesto en esa época no había dokos ni nada parecido, la perra (Jasper, una pastora alemán más grande que yo) comía preparados caseros bastante asquerosos que consistían más que cualquier cosa en sobras de lo que comíamos nosotros mezcladas en cazuelas descomunales.
Reventé literalmente el plato plástico con la cabeza…y bueno, supongo que siempre he sido un cabeza dura.
Lo que hizo acordarme de estas historias hoy era la capacidad que demostraba ante la adversidad en esa época, como seguía luchando a pesar de las “caídas”, quizá era que nadie me veía y sólo era un reto conmigo mismo, la capacidad de superar y lograr las metas que me proponía.
Y bueno. Ahora quiero descubrir si eso sigue igual.
Finalmente aprendí a andar en bici, hasta sin manos…jajajaja. Y el famoso esperpento verde desde ahí me acompaño en varias historias divertidas, pues por supuesto siempre me pase por la raja la recomendación de mi poco extremo padre de no alejarme más que una cuadra de la casa.
Ah!!! Y la bicicleta verde la ocupe tanto tiempo que ya había extendido el fierro que le permitía ampliarse al máximo de su capacidad, por lo que una vez pasando frente a un paradero de micros la huevada colapsó y me fui de poto al suelo todavía con el manubrio entre las manos.
La gente se rió demasiado, pero a esa altura ya no le temía tanto al ridículo. Supongo que eso también que lo aprendí paseándome con la famosa bicicleta.
Pero cómo yo era muy chico aun, y debido al pésimo gusto de mi viejo que es lo menos extremo que existe en la tierra, mi primera bici fue un armatoste verde de paseo con un gigantesco fierro central que se podía extender…lo que me condenaba a ocuparla por largos años ya que la bicicleta se hacía, literalmente, más larga y me acompañaba en mi evolución (?).
El armatoste ese, al que no recuerdo con excesivo cariño, tenía todo lo que un nerd standard puede soñar: una parrilla para transportar cosas que nunca llevé, un gran timbre para avisarles a los peatones que corrieran por su vida pues, obviamente, andaba por la vereda y no por la calle porque mi padre lo consideraba demasiado extremo.
Tenía unos preciosos flecos de plástico a los costados del manubrio de una gama de colores que aun no soy capaz de describir ni diferenciar y que eliminé incluso antes de la primera salida en lo que deben ser los primeros atisbos de mi vida del “miedo al qué dirán”.
Me acuerdo que lo traumático de esto no fue la bicicleta en si, si no que traía a sus costados unas grandes ruedas que ayudaban a mantener el equilibrio.
Por ese entonces, estaba en casa mi tío Eduardo, el que sí era más extremo, y prevaleció su opinión de que “esas ruedas laterales no servían para nada y que tenía que aprender a andar de una sin mayor ayuda”.
Gracias tío por tu aporte.
Por ende nunca hubo en mi bicicleta “rueditas chiquititas”, el mamotreto verde fue flagelado esa misma noche navideña con ayuda de un destornillador y perdió sus amigables apéndices dejando desnuda su rueda trasera, de rayos también verdes.
Cómo mi casa tiene un patio bastante grande, mis primeros acercamientos (al suelo) a “tratar de andar en bicicleta” fueron dentro de la casa…siempre es mejor caer sobre tierra que sobre la vereda de cemento. Sin mencionar también que caería en un digno anonimato.
Mis dos primeras caídas me marcaron para siempre y hasta el día de hoy las recuerdo.
El problema es que mi patio siempre ha tenido bastantes plantas…y también ese sector destinado a puros rosales, imanes para “aprendices de andar en bicicleta”…mi primera caída fue justamente entre ellos, creo que no lloré de la pura vergüenza de lo ridículo de la situación…en el tremendo patio y voy y me caigo justo entremedio de todos los rosales, es como la imagen esa del auto chocado en el desierto contra la única palmera que hay.
En mi segunda caída fui a dar con la cabeza en el plato del perro, por supuesto en esa época no había dokos ni nada parecido, la perra (Jasper, una pastora alemán más grande que yo) comía preparados caseros bastante asquerosos que consistían más que cualquier cosa en sobras de lo que comíamos nosotros mezcladas en cazuelas descomunales.
Reventé literalmente el plato plástico con la cabeza…y bueno, supongo que siempre he sido un cabeza dura.
Lo que hizo acordarme de estas historias hoy era la capacidad que demostraba ante la adversidad en esa época, como seguía luchando a pesar de las “caídas”, quizá era que nadie me veía y sólo era un reto conmigo mismo, la capacidad de superar y lograr las metas que me proponía.
Y bueno. Ahora quiero descubrir si eso sigue igual.
Finalmente aprendí a andar en bici, hasta sin manos…jajajaja. Y el famoso esperpento verde desde ahí me acompaño en varias historias divertidas, pues por supuesto siempre me pase por la raja la recomendación de mi poco extremo padre de no alejarme más que una cuadra de la casa.
Ah!!! Y la bicicleta verde la ocupe tanto tiempo que ya había extendido el fierro que le permitía ampliarse al máximo de su capacidad, por lo que una vez pasando frente a un paradero de micros la huevada colapsó y me fui de poto al suelo todavía con el manubrio entre las manos.
La gente se rió demasiado, pero a esa altura ya no le temía tanto al ridículo. Supongo que eso también que lo aprendí paseándome con la famosa bicicleta.
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