lunes, 19 de marzo de 2007

Vagabond

No me refiero al vagabundo de vago o pordiosero, aunque sé que igual se presta para el hueveo.
Es sólo que el otro día pensaba en todos los sueños que tenía en algún momento en mandarme a cambiar y viajar por un montón de lados distintos, conocer todos lados sin pertenecer a ninguno, depender y velar sólo de y por uno mismo.
Creo que igual es un egoísmo intrínsico de cada uno…el ansia de poder realizar sus sueños sin tener que pensar en que hay otras personas que dependen de ti y que no se compatibilizan con lo que tú tienes planeado para la vida.
Pero la realidad es otra y al final uno igual elige lo correcto.

Sin embargo creo que en cierto sentido igual he vivido ese concepto de lejanía del hogar…sin irme de él. Desde muy chico nunca he estado en mi casa, siempre he hecho un montón de cosas para no estar porque en general la pasaba sólo.
Así que de cabro chico me metí a cuanto taller había en las mañanas en el colegio (glorioso Eugenio María de Hostos…pero también conocido como Z-15, porque ese era precisamente el número que tenia antes de cambiar de nombre, calidad de enseñanza).
Me metí a cosas bizarras como hacer karate, en lo que por supuesto dure una semana, o ir a un taller de sexualidad donde aprendí la mayor cantidad de sinónimos del pene que uno se pueda imaginar, sobretodo si tienes 10 años. ¿Qué onda esos profes?

Ya para el nacional empecé a ir a los talleres literarios, computación, británico y cosas más ñoñas aun como un maldito taller de biología. ¿Qué chucha hacia yo en un taller de biología? Siempre he odiado esa hueva de ramo y lo primero que hago es inscribirme.
Más encima aprendí nada, yo creo que salí más ignorante aun porque era un infierno terrenal con puros weones tratando de comprender cuantos atps se forman en el ciclo de krebs.
¡Chucha! Yo con cueva me acuerdo ahora de los atps que ganó el Chino Ríos!

El asunto es que desde chico nunca estuve en mi casa. Y hasta el día de hoy nunca duermo una semana de corrido en mi pieza…de hecho tengo que aparecerme para que no me hagan un “naranja mecánica” y me arrienden la pieza.
Porque sé en el fondo de que nunca podré desligarme completamente. Que en mi caso será sumamente difícil cortar el cordón umbilical, no por que no lo quiera, si no por la realidad en que vivo.

¿Y cómo será la libertad verdadera? No la “anhelada” independencia de “abandonar el nido”…si no la verdadera libertad.
La de dejar todo de lado e ir a partir de cero a algún lugar recóndito del planeta, ir a recorrer sin tener que saber que te debes a ligazones sanguíneas o contractuales. Finalmente dejar triunfar al egoísmo ansioso de experimentar el abandono de todo lo que te ata, mandarte un fight club y sencillamente desaparecer de la faz de la tierra.
Conocer. La maldita hambre de vivir experiencias que no te deja tranquilo y quizá jamás lo haga.

Eso a veces frustra. Pero en el fondo, uno sabe cual es la decisión correcta.
(Ojalá)




ITEM!!!! “Vagabond” es un manga de Takehiko Inoue (el mismo autor de Slam Dunk) que es la adaptación al cómic de uno de los clásicos de la literatura japonesa, la novela biográfica de Eiji Yoshikawa: "Musashi". Se trata de un relato biográfico de la vida legendario espadachín Miyamoto Musashi (1584-1645), la figura histórica más importante de Japón, un joven que abandona todo para recorrer Japón siguiendo el camino de la espada hasta transformarse en el único “invencible bajo el sol” .
Se publica desde 1998 hasta la actualidad y ya va en su tomo 25 cada uno de alrededor de 200 páginas.
Inoue recibió en el año 2000 el premio Media Arts del Ministerio de Cultura de Japón por Vagabond, cosa extrañisima para un manga, así como el premio Kodansha al mejor manga. Más recientemente ha ganado el prestigioso Premio Tezuka 2002.
El dibujo es increíble y la historia enviciante. Demasiado recomendable.



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