sábado, 1 de noviembre de 2008

Políticamente incorrecto


Hace casi una semana que fueron las elecciones municipales.
Como hace diez años ya, me dirigí a votar al “Z”: Liceo Eugenio María de Hostos B-64… antiguamente conocido como Z-15 y donde estudié hasta 6º básico, donde di la P.A.A. y donde, regularmente, me toca votar.

Como por razones ajenas al tema de esta entrada, tenía que ir a trabajar después de cumplir con mi derecho/deber ciudadano, fui a votar de camisa, chaleco y pantalón.
Me imagino que los otros ciudadanos, son mesas jóvenes, así que eran puros cabros de mi edad en polera y jeans, deben haber pensadoal verme algo así como:
“¡¡¡este huevón de camisa debe ser voto UDI duro!!!”



Casi.



Voté por primera vez en 10 años por alguien de derecha: Luis Montt Dubournais, militante de Renovación Nacional.
Por si fuera poco voté para concejal por Tomás Fuentes Barros, también de la misma calaña.

A lo largo del tiempo, desde que tengo noción política, siempre uno de los principales argumentos que he tenido es decir: “voto por la persona”. Le tengo una tirria acérrima a los partidos políticos. Como siempre he dicho, las elecciones en todo ámbito siempre se deben politizar, la política es inherente al ser humano…pero no se deben partidizar, es ahí cuando se cae en intereses personales (de los integrantes del partido en cuestión) y los cuoteos de poder.
Es por eso que a lo largo de mi vida ciudadana he votado generalmente por gente ligada a la concertación, ya que la ideología que los engloba representa bastante más mi manera de pensar…no así la de la derecha, sobre todo una derecha siempre ligada al faccere y el moralismo prejuicioso de la (cualquier) iglesia.


También le he dado mi voto en varias ocasiones a la izquierda extraparlamentaria y partidos afines (lease PC, PH, etc) precisamente por el concepto de que son “extraparlamentarios” y eso es una soberana huevada. No puede ser que un sector político que saca entre 5 y 10% de los votos no esté representado en las cámaras alta o baja, eso es una injusticia gigante que tiene nombre y apellido: sistema binominal. Por lo que he votado por esos partidos a pesar de que pienso que su ideología política muchas veces es tan inocente que a veces raya la estupidez.
Viene casi a ser como hablar de ordenamiento y sistemas políticos con un punkie.

Incluso, ante la inexistencia de una opción viable, he optado por votar por el partido que a todos los políticos les gusta: el de Walt Disney.

Pero jamás había votado por alguien de derecha.
Pero, tal como me ha pasado otras veces, me vi cazado por mis propias palabras.

Y el personaje en cuestión resulto ser un buen alcalde…a pesar de que no voté por el en las municipales antepasadas no quedó más que reconocer que, no habiendo contendor a la altura, y habiéndolo hecho bastante bien los últimos cuatro años, era la mejor opción. Y, además que, siendo La Reina una comuna de perfil más derechista, con él esta era la primera vez que el edilicio era de derecha mientras he votado (antes estuvo Castillo Velazco, por quién tampoco voté pero salió reelecto igual, derrotando al mismo Montt y a Armstrong), por lo que opté por dar el voto de concejal a alguien que fuera afín a su manera de pensar para que pudiera Montt echar a andar sus proyectos sin contratiempos.

Ahí reconozco que me caí: en mi ecuación no incluí el hecho fundamental de que la comuna efectivamente ha virado hacia la derecha y que la mayoría de los concejales son de esa tendencia, incluyendo unos UDI…que debe ser el único partido por el que jamás voy a votar porque su ideología es tan profunda y esmeradamente huevona que yo creo que jamás va a salir alguien que, bajo el concepto de “voto por la persona, no por el partido”, me haga votar por él/ella.
Mención honrosa eso sí para Evelyn Mathei. La mujer más inteligente en la política chilena. Lástima que sea tan facha.

Por lo que, en vez de cumplirse lo que quería: dar la opción de que el alcalde pudiera llevar a cabo sus proyectos en la comuna. Terminé ayudando a conferirle poderes casi absolutos.
Pero tengo la confianza en que sabrá desenvolverse bien en sus funciones, tal como lo ha estado haciendo hasta ahora.
¡Esta huevá parece apología a Luis Montt ya!

Y bueno, la idea es esa: votar por la persona. Finalmente me pasó la cuenta.
Porque cuando veía al saco de huevas de Piñera festejando el triunfo de su partido, no podía evitar pensar: “chucha…yo contribuí a que ese concha de su madre ande hablando esas huevadas”. Y no voy a negar que me sentí culpable.
Por eso la razón de tanta explicación de mi voto.

Y para más remate lo más probable es que Piñera sea presidente, ¡como me va a hueviar Gunther!.
A todo esto… ¿qué les hace pensar a esos breas de Flores, Navarro y Zaldivar que algún día van a ser presidentes? Huevones como esos me hacen dudar del darwinismo.
Es mucho más razonable pensar que el creacionismo obligó a la humanidad a cruzarse entre hermanos y dio dos mil años después como resultados a estos mega deficientes mentales, regresiones evolutivas, que creen que pueden tener algún futuro político.
Personalmente me inclino por el panzer. Pero eso será tema de otra entrada.


Volviendo al tema del pensamiento político y las elecciones, me viene a la mente el recuerdo de hace unos años atrás cuando, en una conversación X salió a palco la discusión del voto. Fue ahí cuando las personas presentes se espantaron porque opiné que “los votos de cada persona NO deberían valer lo mismo”.
¡Chucha! Quedó la mansa cagada.

La misma cagada que queda cuando uno dice algo que es políticamente incorrecto, onda “sí al aborto” y cosas por el estilo.
De inmediato se le gatilla al común de la gente la bomba de prejuicios o paradigmas que le han inculcado desde chicos y que les cuesta tanto detenerse a analizar y juzgar que tan validos son. Esa “majamama” de “principios” inculcados en el momento y lugar donde te criaste, pero que nunca te paras a pensar de que podrían ser absolutamente obsoletos o fuera de lugar si hubieras nacido o sido criado en condiciones distintas. Un ejercicio tan básico y fácil, y que evitaría tantos conflictos en el mundo.
Se les expresa la poca capacidad de aceptar innovar o ser críticos de cosas que se les inculcó. Se les expresa la poca capacidad de preguntarse “¿por qué?”.

El asunto es que yo planteaba que lo que el estado debe asegurar es la igualdad de condiciones, derechos y posibilidades para cada persona…que se debe asegurar un inicio y proteger el desarrollo equitativo para cada una de las personas de la nación.
Pero que de ahí en adelante depende de la capacidad de cada uno de surgir e instruirse, de aprovechar las posibilidades.
Y que, como todos somos distintos, la capacidad de elección de cada persona eran distinta.

Por ejemplo el voto rural, cuando los patrones hacían comilonas financiadas por cierto candidato y después acarreaban a los temporeros o trabajadores del fundo en camiones a votar por él. Ponía el ejemplo de que pasaba si uno de esos trabajadores sabía que eso era influenciar el voto y que el candidato que él prefería efectivamente auguraba un beneficio mejor y más duradero para la población.
El voto de esa persona era mucho más sesudo, más analítico, más valioso a fin de cuentas. Pero en la urna valía callampa.
Se lo comía “la igualdad de voto”.

Planteaba la idea utópica de que debería existir un “analizador de la capacidad de voto”, sin importar la ideología política que tuvieras, que designara valor a tú voto según tú capacidad de raciocinio o de fundamento de tu elección.
Planteaba que eso intrínsecamente alentaría a la población a instruirse e informarse, a interesarse por que su voto realmente valiera más. Aunque fuera por simple competencia.
Planteaba que esa misma “ecuación” terminaría con el amiguismo y realmente establecería una sociedad meritócrata.
Pero, lamentablemente, eso nunca va a existir.
Son demasiadas las variables y casos especiales. Cualquier intento de crear algo por el estilo sería un algoritmo para el que aun no tenemos capacidad de resolver.

Mientras, tenemos este viejo método griego de miles de años, años en los cuales no ha surgido nada mejor aun.
Usted no está inscrito. Pues está en su derecho.
Mientras, los que estamos en el sistema precario, pero el mejor que tenemos, elegimos por usted. Para bien o para mal.

Y ¿sabe lo gracioso?
Cuando surja uno mejor, también elegiremos por usted si se implementa o no.

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ITEM!!! A veces soy políticamente incorrecto sencillamente por gusto. Para descolocar… pero si de eso se trata, hay un par de maestros. El primero es Spider Jerusalem, personaje ficticio del comic “Transmetropolitan”, creo que he hablado antes de ese comic aquí mismo y que sale en la foto de esta misma entrada.
El otro es de carne y hueso: George Carlin. Y, quizá lo más extraño de todo, es que uno siempre está de acuerdo en algunas (o varias) cosas que dice.
Los siguientes son los links para verlo:


Parte 1: http://www.youtube.com/watch?v=FzwGCa_PvNU&feature=related
Parte 2: http://www.youtube.com/watch?v=CcQdyb9TkmU&feature=related
Parte 3: http://www.youtube.com/watch?v=QoXZGIHRb0o&feature=related
Parte 4: http://www.youtube.com/watch?v=Wg96iSAy5es&feature=related
Parte 5:http://www.youtube.com/watch?v=O8LClYFNHPU&feature=related
Parte 6: http://www.youtube.com/watch?v=c_jBCinBz3M&feature=related

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sólo tres comentarios:

1. Me agrada ver que hay gente que en su "visión global" del sistema político no haya cambiado sus bases, bien por la consecuencia. (Aunque sigo estando en desacuerdo con la diferencia en la validez del voto)

2. Definitivamente te estamos perdiendo, no importa las razones, más no sea un grano de arena que aporte al triunfo de ese chuchezu.. de Piñera, te lo resfregaré por el resto de los días.

3. Lo que sí no olvidaré por el resto de mi existencia es que publiques una frase como "Evelyn Mathey es la político más inteligente de Chile" con esa la cagaste feo.

Si weón, al leer esto vai a seguir pensando que soy viceral pa ver la política, pero tambipen me conocí, así que supongo que este comentario tampoco te sorprende mucho. Otras acotaciones son dignas de una chela.

Saludines.
Lupin.