Hoy viajé en metro.
No es nada del otro mundo.
¡¡¡Pero antes sí que lo era!!!
No fue hasta esta semana qué lo recordé.
Ese nefasto momento donde le pregunté al amor de mi vida “¿prefieres
irte en taxi o en metro?
“METRO”
¡CHAN! ¡Se me olvidó que era la respuesta obvia!¡Se me olvidó
la curiosidad latente, la falta de
prejuicios, la edad de aventura desatada!
¡Metro de mierda!
Debería haberlo sabido.
El metro entró en mi vida muy temprano. Recién había sido aceptado en el
Nacional y me parecía, por alguna razón muy extraña, que la vía más directa de
llegar a ese pérfido antro de máquinas estudiantiles :era desplazarme en micro
hasta el metro Escuela Militar y “bajar” hasta Universidad de Chile.
Y ahora me veía terriblemente enfrentado a la realidad de
que el metro es entretenido para un niñ@.
A mi me gustaba andar en metro, era casi un (pobre) paseo
por algo inexplorado…sentado de rodillas en el asiento vendo las luces pasar.
Contando espacios inexistentes tratando de adivinar donde abriría la puerta….
Pero lo que más me gustaba era el Metrobus….buses pequeños y
limpios. Cómplices del silencio que te enseñaban a portarte bien…a guardar la
compostura.
Lecciones tan bien aprendidas que, aun hoy, no sé a donde me
desplazaban.
(No tengo la menor idea de a donde iba en el metrobus…)
Hoy anduve en metro.
El de las bolsas plásticas en vez de basureros.
El de luces de colores según en qué estación se detenía.
La falta de respeto del que sube antes del que baja.
Hoy anduve en metro
Y lo eché de menos
A ustedes miles que están ahí, apagados, tácitos o ausentes
La legión que somos
A ustedes los odié.
Porque hoy anduve en mi metro cuadrado
Y mucha gente lo invadió


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