Aquellas frases preciosas prefabricadas que en algún
momento haces tuyas, no son más que vivencias de otras personas, de las cuales
te apropias.
Las haces tuyas momentáneamente creyendo que te
representan, sin saber que ninguna vivencia es igual a otra. Sin saber que las
realidades se rozan, se parecen, pero jamás coinciden exactamente porque no son
creadas en base a las mismas causas.
Por cada frase hermosa que plagias, no haces más que
hundirte en la propia condescendencia de la justificación vana e infantil. La
loa auto aclamada y con apoyo de la masa vacua que ocupas para justificar lo
incorrecto.
Creo mis líneas porque las ya hechas no me
representan.
Creo mis líneas porque las ya hechas nunca serán mías
Creo mis líneas porque siento necesaria mi
individualidad
Creo mis líneas porque las ya hechas no sirven para
justificar mis actos
Así mismo, me hago responsable de ell@s
Así mismo soy yo el que habla y no las ideas de
otros
Así mismo me represento sólo sin excusas
Así mismo yo cambio en base a mis propios pensamientos
Mientras que los pensamientos de todos los otros
son punto de referencia de nadie y, por lo tanto, hacen imposible el cambio.



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