La promesa de la última chispa de amor veinteañero
Cegó completamente tú capacidad de apreciar las
ventajas del amor maduro
El que quizá nunca pudiste o te cerraste a
comprender
No es mi culpa el que no sepas apreciar la armonía oculta
de la monotonía
Ni la oportunidad infinita del aburrimiento
Ni el placer de la banca de plaza compartida
Ni la hermosura del lento caminar y el lenguaje del silencio
cómplice
No fue mi culpa el vacío que no supiste llenar
Ni que, al momento de hacer la apuesta, los avales
fueran malos
En mi humilde opinión, todo eso no fue mi culpa.



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